Obtener la certificación IATF 16949 es, sin duda, un logro importante pero no debería de ser la meta…
Durante meses —a veces años— las organizaciones se preparan para ese gran momento: estructuran su sistema, alinean procesos, documentan procedimientos, elaboran manuales, recolectan datos, asignan recursos, hacen enormes campañas de despliegue, imprimen tarjetas y lonas con la política y objetivos de calidad, corrigen… todo mundo está involucrado en el proyecto de la certificación hasta que finalmente lo logran. Y eso tiene valor porque confirma que existe una base, pero también es donde...